Cómo usar correctamente la miel en cualquier remedio
Cómo usar correctamente la miel en cualquier remedio

Cómo usar correctamente la miel en cualquier remedio

Miel, polen y propóleo: Tomarlas sin dañar sus propiedades

La miel, el polen y el propóleo son productos naturales que provienen de las abejas y que tienen múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, para aprovechar al máximo sus propiedades, es importante saber cómo consumirlos correctamente, evitando alterar su composición y calidad.


Miel, polen y propóleo: Tomarlas sin dañar sus propiedades

¿Qué son la miel, el polen y el propóleo?

Miel es el producto más conocido de las abejas, y se obtiene a partir del néctar de las flores que las abejas recolectan, transforman y almacenan en los panales. La miel es un alimento muy nutritivo, que contiene azúcares, vitaminas, minerales, enzimas, aminoácidos y antioxidantes. La miel tiene propiedades antibacterianas, antiinflamatorias, cicatrizantes, expectorantes, digestivas e inmunológicas.

Polen es el polvo que se encuentra en las anteras de las flores, y que las abejas recogen y transportan en sus patas traseras. El polen es un alimento muy completo, que contiene proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas, minerales, aminoácidos y flavonoides. El polen tiene propiedades energéticas, antioxidantes, antianémicas, reguladoras del tránsito intestinal, estimulantes del apetito y protectoras del hígado.

Propóleo es una sustancia resinosa que las abejas elaboran a partir de las yemas y cortezas de los árboles, y que utilizan para sellar y desinfectar la colmena. El propóleo es un producto muy rico en compuestos bioactivos, como flavonoides, ácidos fenólicos, terpenos, aldehídos y cetonas. El propóleo tiene propiedades antibióticas, antivirales, antifúngicas, antiinflamatorias, cicatrizantes, anestésicas, antioxidantes y moduladoras del sistema inmunitario.

¿Qué beneficios tienen la miel, el polen y el propóleo?

La miel, el polen y el propóleo son productos naturales que pueden ayudar a prevenir y tratar diversas enfermedades y trastornos, gracias a sus propiedades medicinales. Algunos de los beneficios que tienen son los siguientes:

  • La miel puede ayudar a aliviar la tos, el dolor de garganta, las úlceras gástricas, las heridas, las quemaduras, las alergias y el insomnio.
  • El polen puede ayudar a mejorar la anemia, la fatiga, el estrés, la depresión, la falta de apetito, el estreñimiento, la diarrea, el colesterol, la hipertensión, la diabetes, la próstata y la fertilidad.
  • El propóleo puede ayudar a combatir las infecciones bacterianas, virales y fúngicas, como el resfriado, la gripe, el herpes, la candidiasis, la gingivitis, la otitis, la sinusitis y la conjuntivitis. También puede ayudar a cicatrizar las heridas, las aftas, las hemorroides y las verrugas. Además, puede ayudar a fortalecer el sistema inmunitario, a prevenir el cáncer y a mejorar la salud cardiovascular.
  • Además, combinados con otras plantas pueden solucionar un sinfin de problemas, evitando asi el consumo de medicamentos y por tanto efectos secundarios.

¿Cómo tomar la miel, el polen y el propóleo sin dañar sus propiedades?

Para aprovechar al máximo los beneficios de la miel, el polen y el propóleo, es importante consumirlos de forma adecuada, siguiendo algunas recomendaciones:

Lo primero es elegir productos naturales de calidad, que provengan de fuentes confiables, preferiblemente de apicultores locales o ecológicos, que no hayan sometido a sus productos a procesos químicos o térmicos que puedan alterar su composición y calidad. Hay que evitar los productos que contengan aditivos, conservantes, colorantes o azúcares añadidos.

Lo segundo es evitar exponer estos productos a temperaturas demasiado altas, ya que el calor puede destruir sus enzimas, vitaminas y antioxidantes, y reducir su efectividad. Por eso, no se deben añadir a bebidas o alimentos muy calientes, sino que se deben consumir a temperatura ambiente o ligeramente tibia. En el caso de las infusiones, se debe añadir la miel, el polen o el propóleo justo antes de beberlas, cuando ya no quemen. En el caso de los ungüentos, se deben elaborar al baño maría y añadir los productos apícolas al final, cuando se retire del fuego.

Lo tercero es consumir estos productos con moderación, respetando las dosis recomendadas, ya que un exceso puede causar efectos adversos, como alergias, diarreas, hipoglucemia o hipertensión. La dosis diaria recomendada de miel es de una o dos cucharadas, la de polen es de una o dos cucharaditas, y la de propóleo es de 20 a 30 gotas.

Estas dosis pueden variar según la edad, el peso, el estado de salud y el objetivo de cada persona, por lo que se recomienda consultar con un profesional antes de consumir estos productos.


Miel, polen y propóleo – Tomarlas sin dañar sus propiedades

Si vas a optar por consumir productos naturales de verdad, sobra decir que adquieras estos productos en origen, a un contacto de confianza o a un apicultor directamente. Cuando no tengas claro su origen, los procesos de manipulación química o los añadidos, no lo compres. Compralos cuanto más natural, en estado puro, mejor ya que son la mejor opción. Ninguno de los tres se deben añadir a una mezcla demasiado caliente. Cualquier mezcla a la que le debas añadir estos productos debe estar lo más cercana posible a la temperatura del polen, la miel o el propóleo, asi te aportarán la multitud de propiedades que tienen y los remedios no serán en balde. De hecho la miel es nociva si alcanza temperaturas muy altas. En el caso de las infusiones que se deben tomar calientes se añade justo antes de beberla. En el caso de las tinturas de propóleo, igual. Si queremos elaborar un ungüento, siempre se elabora al baño maría y los productos apícola (menos la cera) se añaden al final, cuando se retira del fuego.

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